El tomillo es una especia que ha estado ligada a lo largo de la
historia a leyendas, en las que se destacaban sus poderes. Su nombre proviene
del verbo griego Thym, perfumar, en alusión al intenso y agradable olor de la
planta. Aquí os contamos algunas curiosidades sobre esta aromática especia:
*Los médicos en el Antiguo Egipto utilizaban el tomillo para elaborar
pócimas y perfumar ungüentos que iban a utilizar en los embalsamientos.
*La mitología griega cuenta que la planta del tomillo brotó de una
lágrima derramada por Helena de Troya, de la cual los guerreros obtenían fuerza
y coraje para la lucha. El filósofo y médico griego Galeno afirmó que sanaba a
los enfermos del pecho y que sufrían de las articulaciones.
*Siglos más tarde, los soldados romanos reconocieron también sus
propiedades vigorizantes. Estos fueron los que la empezaron a usar como especia
en la cocina, perfumando vinos y quesos. El romano Plinio nos informó que debía
recolectarse cuando está en flor para después secarlo a la sombra.
*También es conocida otra leyenda cristiana que narra que cuando José
de Arimatea llevó su Santo Cáliz a la Montaña Sagrada de Montserrat, los
ángeles quisieron otorgar una prebenda a los visitantes de la montaña, por lo
que poblaron sus laderas con tomillo, cuyo aspecto y belleza en flor recuerda
al Santo Grial. A partir de ese momento al tomillo se le asociaron todo tipo de
propiedades curativas.
*En la época medieval las damas lo regalaban al caballero amado como
símbolo de protección en las batallas.
*Durante siglos la mayor parte de la producción de tomillo se
destinaba a la obtención del aceite esencial. Para ello se recogía la planta
entre los meses de abril y junio. La mayor producción se concentra en Sevilla,
Granada y Murcia.
*La historia de esta especia está ligada a todo tipo de creencias y
aún hoy en día perdura su magia, ya que se dice que puesto bajo la almohada
impide las pesadillas.
*Asi pues su culto original se desarrollaba "fuera" del
asentamiento humano ( en Roma el Campo de Marte en un principio estaba
extramuros de la ciudad ). Los romanos hacían desfilar alrededor de sus campos
de cultivo a tres animales: un toro, un cerdo, y una oveja, animales que luego
eran sacrificados al dios Marte.
En origen a este dios se le hacían sacrificios humanos, y en segundo
lugar su sacrificio favorito eran los caballos. Polibio cuenta que a Marte se
le sacrificaba un caballo de guerra en octubre y que un caballo era sacrificado
antes de ir a la guerra por casi todos los pueblos. Esta costumbre parece
haberse constatado también entre los pueblos prerromanos de Hispania, y en la
India.






No hay comentarios:
Publicar un comentario