El Golfo Pérsico, además de haber sido escenario de diversos
acontecimientos históricos, también guarda una propiedad física, el cual lo
convierte en un lugar especial. Se sitúa entre Irán y la Península Arábiga, es
poco profundo (no más de 30 metros) y es ampliamente basto en cuanto a vida
marina se refiere. En verano, sus aguas alcanzan hasta los 35 grados
centígrados, la más alta de todos los mares.
Todo lo contrario sucede con el Mar Blanco. Este cuerpo de agua es
parte del mar de Barents y se ubica al noroeste de Rusia; dada su ubicación, la
mayor parte del año se encuentra helado. En invierno, su temperatura oscila
entre los cero y -2 grados centígrados, mientras que en verano lo máximo que
registra son 15 grados.

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