Desde la cuenca Tularosa en Estados Unidos emerge una de las
maravillas naturales más particulares del mundo: las resplandecientes arenas
blancas del monumento nacional "White Sands". Con sus 712 km² es el
desierto de yeso más extenso del mundo. Este singular lugar se sitúa a pocos kilómetros
de un campo militar en donde se realizan pruebas con misiles.
El Monumento Nacional Arenas Blancas preserva una gran parte de sus
dunas de yeso, al igual que las plantas y los animales que se han adaptado
exitosamente a un medio ambiente cambiante.
La inexistente contaminación lumínica del lugar hace que su cielo sea
ideal para observar las estrellas.
Arenas Blancas ofrece 10 áreas de acampar para los visitantes que
desean viajar de mochileros a las dunas.

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